Con más de 17.000 casos y 10 fallecidos en 2026, la crisis sanitaria en el norte del país no solo se mide en contagios: la resistencia de la población a colaborar con el control larvario y la automedicación agravan un panorama que el clima ya complica por sí solo.
Más que un conteo de cifras, el brote de dengue en Piura y La Libertad expone las grietas del sistema de respuesta sanitaria en el norte del país. En La Libertad, con 6.593 casos y tres fallecidos, apenas 45% de las viviendas abre sus puertas al personal que busca eliminar criaderos del zancudo, principal obstáculo según el gerente regional de Salud, Gerardo Florián. Las tres muertes registradas —en Virú, Pacasmayo y Trujillo— ocurrieron tras automedicación, cuando los pacientes llegaron ya en estado grave.
https://larepublica.pe/amp/sociedad/2026/09/21/dengue-en-alerta-la-libertad-y-piura-acumulan-mas-de-17000-casos-y-10-fallecidos-915831
En Piura, con 10.656 casos y siete fallecidos, el costo humano golpea con fuerza a los más jóvenes: cuatro de las víctimas son niñas, de Tambogrande, Las Lomas y Chulucanas. El especialista Julio Barrena atribuye el repunte al clima, cuyas altas temperaturas y lluvias reducen el ciclo del mosquito de diez a cinco días, un patrón ya visto en El Niño Costero de 2017 y el ciclón Yaku de 2023. A esto se suma una vacunación lenta: solo 20% de la población objetivo había recibido la dosis hasta el 20 de septiembre, y la protección completa tarda meses en consolidarse.
Al final, el panorama que dejan ambas regiones no es solo epidemiológico: es también de desconfianza ciudadana, decisiones tardías y una carrera contra un clima que juega a favor del mosquito.




































