Más de 170 alumnos de la institución educativa N.° 1407, en el distrito Veintiséis de Octubre, estudian en condiciones precarias. Actualmente, los menores reciben clases en ambientes improvisados hechos de calamina y palos. Esta situación ocurre porque la obra de su nuevo colegio permanece inconclusa desde hace varios meses, lo que ha generado una profunda indignación entre la comunidad educativa del sector La Molina II.
La construcción del plantel escolar inició formalmente en junio del año pasado. Según el cronograma oficial de trabajo, la empresa encargada debía entregar el moderno colegio el pasado 16 de marzo. Sin embargo, los trabajos de construcción se detuvieron de manera inesperada, dejando a los niños de inicial y primaria sin aulas adecuadas para el inicio del año escolar. Ante la desesperación y la falta de respuestas, los padres de familia se vieron obligados a levantar estos ambientes rústicos para evitar que sus hijos pierdan clases.
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Dentro de estos espacios improvisados, los estudiantes deben soportar temperaturas extremas que superan los 30 grados, lo cual afecta directamente su salud y su capacidad de aprendizaje. La exposición constante al calor intenso en aulas de calamina representa un riesgo latente para el bienestar de los menores.
Por esta razón, los ciudadanos denuncian que la Municipalidad de Veintiséis de Octubre no ofrece soluciones claras ni plazos de entrega. A pesar de los constantes reclamos realizados de manera formal, ningún funcionario municipal se ha acercado a la zona para supervisar el estado real del proyecto educativo. Debido a este abandono, las familias exigen una inspección urgente por parte de las autoridades regionales y la culminación inmediata de la obra para garantizar un entorno seguro y digno para los estudiantes.







































