En Cajamarca, la provincia de Hualgayoc registra un deterioro acelerado de su seguridad debido a la expansión de la minería ilegal. El especialista en violencia, Pedro Yaranga, advirtió que la actividad extractiva ilícita incrementó su complejidad en los últimos dos años. En consecuencia, la presencia de vetas de oro en zonas cercanas a proyectos como Conga y Michiquillay ha facilitado el asentamiento de economías criminales en la región.
Yaranga sostuvo que la minería ilegal no solo desplaza a la actividad formal, sino que también permite el ingreso de organizaciones vinculadas al sicariato. El análisis revela una migración constante de mineros ilegales provenientes de Pataz y la sierra de Piura. Por otro lado, las estimaciones indican que el volumen de extracción ilegal de oro subió drásticamente de un 11% a un rango de entre 30% y 35% en el periodo reciente.
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El impacto ambiental en la zona genera preocupación institucional por el uso de insumos químicos prohibidos. Los operarios realizan la extracción a tajo abierto y, de igual forma, procesan el oro en el mismo lugar, contaminando los suelos y fuentes de agua. El especialista alertó que los operativos resultan ineficaces, puesto que los infractores reanudan sus labores rápidamente tras las intervenciones policiales.
Además, la falta de trazabilidad en la comercialización del oro agrava el problema en Cajamarca. El mineral extraído ingresa a los circuitos formales mediante mecanismos irregulares que facilitan su venta sin controles. Esta situación de inseguridad condiciona el desarrollo de proyectos de gran envergadura. Finalmente, Yaranga advirtió que, si no hay una respuesta efectiva, Hualgayoc seguirá el patrón de violencia registrado en otras zonas críticas del país.





































