Hace tres años, el mundo se quedó sin Alan García. El líder aprista decidió acabar con su vida de un disparo en la cabeza cuando un grupo de agentes de la Fiscalía ingresó a su domicilio aquel lunes 17 de abril del 2019.
Al rededor de las 6:30 de la mañana, los agentes de la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad llegaron para detenerlo preliminarmente. Sin embargo, el personaje que hizo popular la frase «Demuéstrenlo pues, imbéciles», no quiso demostrar su inocencia y se suicidó.
La detención sería por 10 días, pues el Poder Judicial aprobó el pedido del Ministerio Público. Al llegar los agentes a su domicilio, en Miraflores, este se encerró en su dormitorio para llamar a sus abogados, según dijo. Al ser seguido, se escuchó un disparo, lo que alertó a los agentes y a los medios de comunicación que esperaban afuera.
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García Pérez era investigado en ese momento por presunto pago de coimas e irregularidades en obras por el caso Odebrecht, y fue internado de emergencia en el hospital Casimiro Ulloa tras haberse disparado con una pistola en la cabeza. Horas después se confirmaría su fallecimiento.
También dejó una carta de despedida a su familia, la cual fue leída en el velorio que se organizó en la Casa del Pueblo. Carta que leyó su hija Lucía, donde el exmandatario insistió hasta después de su muerte en su inocencia ante las acusaciones de corrupción.
En la misiva se dio a conocer que Alan García escribió: «Dejo mi cadáver como una muestra de desprecio a mis adversarios».
El expresidente Alán García Pérez gobernó el país hasta en dos oportunidades. La primera la hizo a los 35 años, siendo uno de los presidentes más jóvenes que tuvo el Perú, de 1985 a 1990. y luego de 2006 a 2011






































