Ashley Strong tiene tres hijos concebidos con FIV (fecundación in vitro). Sabe que no quiere más, pero sigue pagando cada año por congelar tres embriones en una clínica.
«Sigo pagando para no tener que tomar la decisión», le dijo Ashley a la periodista de la BBC Emma Barnett.
Cada año, la clínica le escribe preguntándole qué quiere hacer. Pero continúa resistiéndose a tener que deshacerse de ellos.
«La carta llega anualmente», cuenta Ashley.


































