Aunque la Policía siempre pide que no utilicen las líneas de emergencia para jugar, en Nueva Zelanda, la oficial que recibió la llamada de un pequeño que le pide poder enseñarle sus juguetes reconoció que la anécdota era «demasiado bonita para no compartirla».
«Aquí la policía, ¿cuál es la emergencia?», pregunta una voz. Tras unos instantes de pausa, el niño dice vacilante: «Hola. ¿Señora policía?».
«Sí. ¿Qué ocurre?», contesta la voz, cambiando el tono a uno más amable. «¿Puedo decirle algo?», indica el menor. «Tengo algunos juguetes para usted».
Luego del tierno mensaje, la policía lanzó la alerta a todas las patrullas con la dirección del menor para que alguien acudiera a su vivienda. «Un niño de 4 años que quiere enseñar sus juguetes a la policía. Cambio».
«Sí, lo atenderé yo», respondió el agente Constable Kurt, quien fue recibido por un arsenal de juguetes que el niño había desplegado con orgullo en su casa, ubicado en la ciudad de Invercargill, en la Isla del Sur.
Luego de atender la inusual emergencia, el agente Kurt informó que, efectivamente, los juguetes del niño eran muy bonitos. El afortunado niño también pudo ver el auto patrulla y el agente activó las luces de emergencia para él.






































