La presencia masiva de los fieles en el Lunes Santo, dedicado al Señor Cautivo, demostró que la festividad de Semana Santa, en la Heroica Villa, está en el ADN de cada uno de ellos.
El R.P. Manuel Castro Sosa, presidió la acción de gracias, recordando que muchas veces “salimos a las calles sin pensar, mientras Cristo hizo lo suyo, su labor salvífica con pleno conocimiento, voluntariamente subió a la cruz”.
“Él fue como cordero llevado al matadero y no reclama, pues siendo inocente, asume como culpable. Siendo justo, siendo santo, se deja contar como un pecador más, pues Él quiere, Él lo desea, en obediencia a su padre”, reflexionó el párroco de Catacaos.
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“En ese sentido, todos debemos pedir no hacer nuestra voluntad, sino, la voluntad del Padre. Cuantas veces hemos sentido que nos toman en cuenta, sin embargo, para Dios si somos preferidos, elegidos”, agregó seguidamente.
Otro de los ejemplos, que nace del evangelio de hoy, fue cuando recordó el gran amor por nosotros de parte de Jesús, quien ante la muerte de su entrañable amigo Lázaro, lloró sentidamente. Esa fue una de las pocas veces que tuvo ese gesto.
Llamó a todos para, en silencio, de forma anónima dejar el pecado, arrepentirse y luego, dar todo por el prójimo.
Sus palabras han calado hondo entre la feligresía, que masivamente acude a recibir la comunión, manteniendo la distancia y orando en señal de pedir perdón. Largas colas se forman frente al altar para recibir su hostia.
Concluida la misa, ordenadamente, en una puerta lateral del templo se expone para adorar la Sagrada y amada imagen del Señor Cautivo de Ayabaca.






































