La Subgerencia de Operaciones y Control Municipal, clausuró definitivamente un local por negarse al control e inspección municipal. Dicho establecimiento funcionaba como centro de rehabilitación para jóvenes con problemas sociales, según denunciaron los vecinos.
El operativo se realizó en conjunto con la Segunda Fiscalía de Prevención del Delito y la Policía Nacional. La acción se ejecutó en una vivienda de la Mz. I1 Lt. 16 de la Urb. Ignacio Merino.
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Al momento de la intervención, un ciudadano negó a identificarse ante las autoridades. En consecuencia, se determinó que dicha persona era responsable de un centro de rehabilitación que funcionaba frente a la I.E Ann Goulden, el mismo que fue clausurado anteriormente por no contar con la documentación requerida.
La subgerente de Operaciones y Fiscalización, detalló que al momento de la intervención se pudo observar por una rendija del portón del inmueble a un grupo de jóvenes cantando y tocando instrumentos, ropa tendida y la puerta interior se encontraba cerrada con un candado.
“Nosotros simplemente buscamos supervisar que las personas que se encuentran en este lugar reciban los cuidados necesarios y cuente con la medidas de seguridad establecidas para este tipo de establecimientos”, expresó la funcionaria.

































